Elsje Fokkelman y Francisco Fortes
Colección: medieval-spain.com
El lento transcurrir de las aguas del río Guadalquivir nos sugieren las esencias de los tiempos pasados. Córdoba
desde los primeros momentos de la invasión musulmana en el año 711 fue designada como capital de al-
Andalus. Tras las
expediciones de Tãriq b. Ziyad "el Tuerto" y de su jefe Mûsà b. Nusayr y su
hijo Abd
al-Aziz,
se instaura un gualiato en Córdoba. Irán
sucediéndose un gran número de gualíes o
gobernadores, representantes del poder del Califato
de Damasco y de Bagdad, primero omeya y después
de los abbasíes.
En el año 756, siendo gualí de Córdoba Yûsuf al-
Fihrî, (746-756) se produce la batalla de al-Mussara en
las puertas de la capital cordobesa. El gualí, que ha
intentado por todos los medios, diplomáticos, políticos y militares, eliminar al príncipe omeya superviviente de
la matanza abbasí de Damasco del 750, es vencido por éste. Él príncipe omeya había sido apoyado por los
clientes omeyas -mawãlî- de su dinastía y por los yemeníes descontentos con Yûsuf al-Fihrî.

‘Abd al-Rahmãn "al-Dãjil" o "el Inmigrado" es
el príncipe fugitivo que fue proclamado en el 756
emir en Archidona. ‘Abd al-Rahmãn había
desembarcado en Almuñécar el 14 de agosto
anterior, en el 755, pero cuando lo hizo ya había
un ejército en pie de
guerra y dispuesto a seguirle.
Con la llegada de ‘Abd al-Rahmãn "al-Dãjil" a Córdoba comienza el
Emirato omeya de occidente. "El Inmigrado" es proclamado emir,
pero no califa, por lo que a título religioso siguió vinculado con el
Califato de sus enemigos de Damasco, no así a título político-militar
para lo que fue proclamado emir. Pero para que aún quedase más nítida
su posición a partir del año 774 el nuevo reino cordobés se declara " Emirato independiente", ya entonces de
Bagdad, pues a esta ciudad se trasladó el califato de los Abbãsíes en el 762. La primera situación se puede
apreciar en la numismática al seguir produciendo dirhems de plata con la tradición de acuñaciones del periodo
de "la conquista" o de los gobernadores. Interesante es saber y reflexionar que desde el primer momento de la
conquista musulmana se produjo esta labor de acuñación como signo inequívoco de deseo de permanencia en
Hispania convertida en al-Andalus.
‘Abd al-Rahmãn I había nacido en Damasco en el año 731, nieto del califa HiŠãm, tenía 19 años de edad
cuando corría el 750 y una aciaga tarde sufre la matanza de casi toda su familia quedando como único
superviviente decían los textos clásicos, hoy sabemos que al menos un hermano y una hermana sobrevivieron, es
más, el varón también vino a al-Andalus en los primeros tiempos y que una vez ya instalado aquí el príncipe
‘Abd al-Rahmãn
invitó a vivir en su reino a su
hermana, quien al parecer no aceptó venir.
La historia de la dinastía omeya es apasionante y en especial la de ‘Abd
al-Rahmãn adquiere tintes épicos, pues tras esconderse primero por
oriente y después por el norte de África consigue atravesar el
Mediterráneo con apenas 25 años para liderar al-Andalus.
La familia omeya logró ponerse al mando de la nueva religión y del
nuevo Imperio que nació en la península Arábiga. En el 750 el último
califa omeya de oriente Marwan II y todos los suyos son exterminados
por los abbasíes de Abú-l-Abbas apoyado por los chiíes. Desde la
masacre, el príncipe superviviente, lleva una vida errante, de fugitivo,
por diversas zonas hasta que emprende el peligroso camino por el norte de África, donde va esquivando la
persecución de los abbasíes y se refugia en las cercanías de Ceuta, en las tribus de los Miknasa y de los
Nafza a la que pertenecía su madre. Desde allí, es informado de lo que acontecía por los clientes omeyas
(mawãlî) y en especial por su entonces colaborador Badr. Las informaciones le llenaban sus oídos no sólo
en lo que había dejado atrás, sino en lo que ocurría en la otra orilla del mar, donde los hombres de Tãriq b.
Ziyad "el Tuerto" cuatro décadas antes habían invadido.
En agosto del 755 ‘Abd al-Rahmãn atraviesa el mar Mediterráneo para desembarcar en la costa granadina en la
localidad de Almuñécar; era el 14 de agosto y estaba acompañado por Badr, Abú Gãlib y entre 11 y 25
personas más. Tras viajar por Turrûs, que parece estar en Iznájar y más tarde en Loja, llega a Arxijuna, la
Archidona
actual, donde es aclamado y proclamado emir.

La llegada del príncipe omeya y su éxito,
entre los clientes omeyas y los yemeníes
ponen las bases del futuro casi inmediato
"emirato omeya de occidente".
Para ello, se produce un acuerdo
contranatura, pues los clientes omeyas
deben romper la alianza tribal con los
qaysí de la Península por la negativa de
al-Sumayl -gobernador de Zaragoza- a
aceptar a ‘Abd al-Rahmãn como emir.
La alianza de los mawãlîes y los yemeníes no pasa desapercibida al poder islámico de la península Ibérica de
entonces. El gobernador abbasí Yûsuf al-Fihrî que es un político y militar de largo recorrido es consciente de
que le acecha un peligro de grandes dimensiones y se pone manos a la obra a neutralizarlo. ‘Abd al-Rahmãn
sufre diversas acciones unas de índole diplomático, otras de tipo militar, hasta que se celebra la batalla de al-
Mussara en las cercanías de Córdoba. Vence el "Príncipe Inmigrado" y entra en la ciudad de Séneca para ser el
primer emir omeya de occidente y donde reinará hasta su fallecimiento en el 788 a los 57 años de edad.
El príncipe "Inmigrado" tiene claro lo que quiere hacer, reconstruir el califato de Damasco omeya y por tanto
su dinastía en Córdoba, para ello deberá afrontar muchas dificultades y traiciones, pero también sabe que debe
arraigar su linaje en los confines occidentales del Mediterráneo.
Según el Profesor Eduardo Manzano en su extraordinaria obra "conquistadores, emires y califas" de editorial
Crítica, se pueden documentar hasta 400 descendientes suyos en línea masculina directa a lo largo de la vida de
la dinastía en al-Andalus, es decir hasta la caída del Califato de Córdoba.
Para lograr su propósito, ‘Abd al-Rahmãn I "al-Dãjil "
aprovechó la división que, exportada del oriente cercano,
fragmentaba a la población musulmana entre proqaysíes,
proclives a Yusuf al-Firhí y liderados por al-Sumayl, y
yemeníes o kelbíes liderados por Abú al-Jattar .
El estado de división era antiguo, incluso en el 747, se celebró
la batalla de la alquería de Saqunda (Córdoba) entre las dos
facciones, frente a la espléndida noria de Córdoba a orillas
del Guadalquivir. Todas las tribus se alinearon con uno u otro bando, venciendo los proqaysíes de Yûsuf al-
Fihrî, permaneciendo en el gobierno hasta que fue desplazado por ‘Abd al-Rahmãn I "al-Dãjil" . Tras la
victoria de Saqunda en el 747 y para evitar competencia cercana, nombró a al-Sumayl gualí de Zaragoza,
quizá por eso, éste no apoyó la llegada de ‘Abd al-Rahmãn, forzando que la alianza que los clientes omeyas
precisaban fuese con los yemeníes, la facción contraria.
Los omeyas en la Península Ibérica gobernaron en forma de gualíes o gobernadores durante casi 40 años. Tras 6
años de interrupción en el que el gualiato fue abbasí tras la matanza de Damasco, se instaura el Emirato
independiente 774 y el posterior Califato de Córdoba 929.
Cada emir disponía de un anillo con una inscripción con un lema piadoso, unas veces el anillo
el sucesor lo tomaba del predecesor y en otras copiaba el mismo lema que tomó el fundador de
la dinastía
|
" Abd al-Rahmãn está satisfecho con el decreto de Dios" |
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(‘Abd al-Rahmãn bi-qadã‘ Allãhi rãdan) |
Este lema será usado por los emires y califas ‘Abd al-Rahmãn I , II y III, al-Mundir, y al-Hakam II.
No seguirán este lema los emires y califas HiŠãm I y II, al-Hakam I y Muhammad quienes usaron el ideado por
el primero de ellos.
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" En Dios confía su siervo HiŠãm y en él busca refugio" |
|
|
Un esquema general de cómo se sucedieron los omeyas en al-Andalus nos ayudará a tener una visión de
conjunto.
| Gualiato omeya |
711 al 750 19 años |
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|
Gualiato abbasí Tras la matanza de los omeyas del 750 |
750-756 6 años |
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Emirato omeya Tras la batalla victoriosa de Abd al-Rahmãn I de al-Mussara |
756-929 173 años |
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Califato omeya Tras la proclamación de `Abd al-Rahmãn III como "Príncipe de los creyentes". |
929-1031 102 años |
![]() |
Durante el periodo de los valíes o de los gobernadores, previo a la Instauración del Emirato Independiente de
Córdoba, los distintos valíes atacaron los territorios transpirenaicos; así en el 714 Mûsà b. Nusayr atravesó los
Pirineos atacando Narbona y Carcasona. En los siguientes años se vivió una situación de inestabilidad fronteriza
con avances y retrocesos en lo que se llamaba la Septimania y en el noroeste de la Península Ibérica.
Recién formada en los Picos de Europa la resistencia del noble Pelayo, espatario del fallecido rey visigodo
Rodrigo, y del Duque de Cantabria, entre el 719-720 el valí Al-Samh atacó Narbona y Toulouse y las aceifas a
la Aquitania fueron constantes. En el año 725, el ejercito del gualiato de Córdoba ataca bajo el mando del valí
Anbasa b. Suhaym al-Kalbí, poniendo en aprietos a las ciudades de Narbona y Nimes.
En el 732, el mismo año en el que las tropas islámicas son derrotadas en Poitiers por el Mayordomo de Palacio
de los francos merovingios, Carlos Martel, el valí de entonces ‘Abd al-Rahmãn al Gafiqí devastó Aquitania y
Burdeos. Y dos años más tarde en el 734 serían las localidades de Arles, Saint Remi y Aviñón las que fueron
objeto de saqueo por el ya valí de Narbona Yûsuf al-Fihrî. Todos estos conflictos armados dieron origen a la
reacción de los francos y a la formación de la Marca Hispánica y de poco después Catalunya. En el extremo
nororiental de la Península, no había entonces un poder nítidamente reconocible más allá de los líderes
lugareños, una especie de tierra de nadie donde los gualíes primero y ‘Abd al-Rahmãn I después hicieron
multitud de incursiones. Esta tierra se despobló ante las embestidas emirales y carolingias, tierra que será la
Marca Hispánica de los francos poco tiempo más adelante.

Sus moradores indígenas debieron o quedarse en territorio
musulmán, esconderse en los más altas cotas pirenaicas o
incluso marchar a territorio franco. Esta zona será
conquistada por los francos de la dinastía carolingia, tanto
Carlomagno (Girona 785) como por su hijo Ludovico Pío
(Barcelona 801) y dará lugar a la Marca Hispánica y a
Catalunya después.
A partir de ‘Abd al-Rahmãn I "al-Dãjil" se suceden durante 173 años emires que gobernaron al-Andalus y
llevaron sus fronteras hasta los macizos montañosos del Norte. En este tiempo se desarrollaron varios reinos
cristianos que herederos del reino hispanovisigodo de Toledo comenzaron un nuevo caminar por las sendas de
la Historia.
En estos tiempos del siglo VIII y IX entran en liza los reinos de Asturias y Asturleonés, Pamplona, la Marca
Hispánica, los Condados Catalanes y Catalunya. Además tendrán lugar los hechos carolingios de Pamplona,
Zaragoza, Barcelona, y los épicos y en parte míticos de Roncesvalles que darán lugar a la celebérrima "
Chanson de Roland".
Los emires omeyas de Córdoba fueron:
| Emires | Periodo | Coetáneos |
| ‘Abd al-Rahmãn I | 756-788 | Alfonso II "el Casto", Fruela I "el Cruel", Aurelio, Silo y Mauregato. Pipino "el Breve" y Carlomagno. |
| HiŠãm I | 788-796 | Mauregato, Bermudo I ,Alfonso II. Fortún Garcés |
| al-Hakam I | 796-822 | Alfonso II, Carlomagno. Ludovico Pío. |
| ‘Abd al-Rahmãn II | 822-852 | Aznar I Galindo. Galindo I Aznárez. |
| Muhammad I | 852-886 | Guifré I "el Pelós". |
| Al-Mundir | 886-888 | Guifré I "el Pelós". |
| ‘Abd Allãh | 888-912 | García I de León. Guifré I "el Pelós". Guifré II Borrell. |
| ‘Abd al-Rahmãn III | 912-929 | García I y Ordoño II de León. Guifré II Borrell. Sunyer. Sancho Garcés I de Navarra. |

Durante todo el periodo del Emirato, el
oponente más importante de al-Andalus
será el Reino de Asturias y su continuador el
reino asturleonés.
Tras la batalla de Covadonga en el 722, en
pleno periodo de los valíes, los astures y
cántabros son liderados por el noble Pelayo
hasta su muerte en el 737 y después por su
hijo, el malogrado Favila hasta el 739.
Tras la trágica muerte en accidente de caza de éste último al ser devorado por un oso, el liderazgo de la
resistencia astur sería continuado por su cuñado. Será un gran rey, clave en los hechos que acontecieron en las
décadas siguientes, y que reinó como Alfonso I "el Católico". Su elección se basaba en estar casado con la hija
de Pelayo, Ermesinda. Esta unión matrimonial había sido fraguada por sus respectivos padres, Don Pelayo y
Don Pedro, último Duque de Cantabria. De esta estratégica unión marital nació la unión de ambos pueblos.
Ermesinda era hija de Don Pelayo y Gaudiosa y será la madre de los hijos de Alfonso I: Fruela I, Vimarano y
Adosinda.

Al año siguiente de ser proclamado emir
‘Abd al-Rahmãn I "al-Dãjil" asciende al
trono astur el rey Fruela I "el Cruel", quien
debió dedicar sus esfuerzos a pacificar los
movimientos revolucionarios internos de
alaveses, gallegos, incluso el liderado por su
hermano Vimarano, a quién mató.
Todo esto le dio pocas oportunidades de atacar al
emir de al-Andalus, ‘Abd al-Rahmãn I. Por otra
parte, la tarea organizativa y pacificadora del propio emir, le impidió en gran medida dedicarse a la lucha
con los astures. De alguna forma, tanto astures como andalusíes estaban enfrascados en sus problemas
internos lo que les impedían dedicarse a luchar contra el oponente.

Durante los años del reinado de Abd al-Rahmãn I "al-Dajil" se fueron conformando todos los reinos cristianos
del norte. Así, además del reino de Asturias y de la Marca Hispánica que hemos revisado fugazmente, se
conformó el Reino de Pamplona de la dinastía Arista primero y Jimeno después. ‘Abd al-Rahmãn I atacó el
Reino de Pamplona incluida la capital en el año 778.
En tiempos de ‘Abd al-Rahmãn I "el Inmigrado" la situación tanto en los reinos cristianos del norte como en la
propia al-Andalus era muy inestable, pues las relaciones de poder, entre los musulmanes y los nuevos conversos
(muladíes), entre los musulmanes y los cristianos que quedaron en al-Andalus (mozárabes), entre los árabes y
los bereberes, entre los árabes qaysíes y kelbíes, eran tensas. La base de estas tensiones e inestabilidad y de la
subsecuente debilidad era la difícil conjugación de sus respectivos intereses. Debió el emir ‘Abd al-Rahmãn I
lograr pactos múltiples en una suerte de fuego cruzado en cuyo centro se encontraba el propio emir.
Esta situación simétrica al interior del Reino de Asturias con sus nobles y el monarca hizo que en tiempos del
primer emir, no hubiese demasiadas acciones bélicas entre cristianos y musulmanes.

‘Abd al-Rahmãn I debió hacer frente a múltiples rebeliones:
Como vemos la llamada del poder en todo los tiempos ha atraído a todos los hombres y sus expectativas han
sido un impulso generador de fuertes corrientes.
‘Abd al-Rahmãn I debió ser especialmente cuidadoso con los cristianos que encontró en sus territorios
conquistados, pues necesitaba de ellos para no despoblar su territorio y para mantener las estructura social y
productiva así como para la generación de tributos con los que poder pagar el aparato omeya. Una de las claves
fue no ser agresivo desde la perspectiva religiosa, para ello hizo varias acciones:
musulmana y la mitad para la comunidad cristina, aunque sí prohibió la construcción
de nuevas iglesias.
tributo de capitación.
oriental tributaria y por otra parte se entiende que no hubiese un especial interés en la
conversión en masa de los cristianos a muslimes, pues originarían un menoscabo serio
de las arcas del Emirato.
Es interesante saber que en aquellos tiempos de la segunda mitad del Sigo VIII y comienzos del IX se produce un
movimiento de dispersión o secesionista en el seno del Califato Abbasí de Bagdad. Los abbasíes o seguidores de
Abbas (al-Abbas al-Muttalib, tío de Mahoma) y seguidores de la doctrina mutazilista promovida por Harum al
Rashid, en boga en aquel tiempo y de marcados rasgos racionalistas, facilitaron de alguna manera estos
movimientos. Tras la matanza omeya de Damasco en el 750, la capital califal permaneció allí hasta el año 762
que los abbasíes fundaron Bagdad -paradójicamente "ciudad de la paz". Fruto de este estado de cosas
aparecieron las corrientes autonomistas y las dinastías que poblaron el norte de África y otras áreas.
| Emirato Omeya de al-Andalus | Córdoba | 756-1031 |
| Reino Idrisí | Fez | |
| Reino Tulunita | Egipto | 868-905 |
| Reino Rustumí | Tahart | |
| Reino Aglabi | Kaireuán | 800 |
| Reino Persa | Corxan |

Ya en el 760 ‘Abd al-Rahmãn I acuña
moneda árabe propia, pues previamente, la
moneda fue latina en el 712 y bilingüe en el
716 en el periodo de la conquista.
La moneda de ‘Abd al-Rahmãn I "al-Dãjil" se
dice que será copiada por el mismísimo
Carlomagno.
‘Abd al-Rahmãn I también desarrolló las
almunias o casas de campo y recreo a imagen
y semejanza de las conocidas y recordadas or él de su infancia y juventud en Damasco, como la
añorada al-Ruzafa de su abuelo y donde éste, el gran Califa HiŠãm de Damasco, está enterrado.

En los primeros 100 años de Emirato, entre los dos primeros
emires que compartieron nombre ‘Abd al-Rahmãn se configura
el estado andalusí y se ordena el territorio en 22 coras, kuras o
provincias compuestas por varios "iglín" o distritos cada una de
ellas y muchas qariyas o alquerías en último extremo.
En el 768 tuvo ‘Abd al-Rahmãn I "al-Dãjil" que hacer frente a
una rebelión de origen múltiple: bereberes, chiítas y mawlas
españoles (cristianos apóstatas convertidos al Islam) cada uno
por sus razones. Los bereberes por discriminación con los
árabes, los chiítas por desacuerdos con la corriente oficialista
sunita y el concepto de estado de los omeyas y los mawlas por
no tener los mismos derechos y deberes que los musulmanes de
origen, pese a su conversión y su adscripción a tribus.

¿De qué origen procedían los fondos del
incipiente emirato andalusí?
De botines de aceifas
Del tráfico de esclavos
De mano de obra gratuita con los esclavos cristianos.
Limitar los territorios ganados pero no dominados así al no colonizarlos, este sistema de alguna forma, recuerda la inteligente actitud de Alfonso I "el Católico" en Reino de Asturias con su política de tierra quemada y el más o menos "desierto estratégico del Duero".
Un aspecto muy importante para dotar la dinastía de la solidez necesaria para su continuidad en el tiempo
es aclarar quiénes están en la vía sucesoria y quienes no.
El único principio básico entonces es la paterno-filial, en segundo orden los hermanos y los tíos. Sólo
estas líneas entran en juego aunque la familia Omeya fuese enorme. Aún así, hubo problemas
dinásticos serios, entre otras razones porque algunas veces los emires descartaron al primogénito y se
inclinaron a favor del segundogénito. Un ejemplo claro ocurrió en el tránsito del primer emir al segundo.
Ser primogénito era un criterio, pero no el único, e incluso cabría preguntarse primogénito cronológico
estricto o primogénito de cual de las mujeres del emir, de la primera, de la favorita, ¿de cuál?.
Ya podemos decir que en términos generales el origen materno raramente tuvo importancia. Incluso en los
primero tiempos, hubo conspiraciones por esta razón contra el emir, así en el 783, un personaje llamado al-
Mugîra (hijo de al-Walîd, el hermano mayor y también salvado de la matanza de los Abbãsíes) lo intentó.
al-Mugîra fue ejecutado y su padre y demás familiares desterrados fuera de al-Andalus.
HiŠãm I (788-796)
Hijo de ‘ Abd al-Rahmãn I sucedió con éxito a su padre en el Emirato de al-Andalus. Su ascenso al trono
cordobés coincidió con la muerte del rey astur Mauregato y la entronización ese mismo año de Bermudo I "el
Diácono", quien debió salir del monasterio para ser rey.

A la muerte de ‘ Abd al-Rahmãn I "el Inmigrado" se produjeron dificultades
en el Emirato al ser elegido HiŠãm que era el segundogénito por decisión
de su padre el emir. El recién elegido debió enfrentarse y vencer a sus
hermanos Sulaymân, el primogénito, y a ‘Abd Allãh.
Parece ser que Sulaymân que era gobernador de Toledo y su hermano ‘Abd
Allãh, que lo era de Mérida sólo cejaron cuando fueron pagados por el
emir 60.000 dinares y se marcharon a África.
Debido a la debilidad del reino de Asturias y la no mucha mayor fortaleza
andalusí, fue un periodo más de cultura, leyes y teología en el Emirato que
de acciones bélicas conquistadoras. Gracias al emir y a esta paz relativa se fue introduciendo la doctrina malekí
lo que tendrá una importancia enorme en el futuro.
Durante el reinado de HiŠãm I y una vez pacificadas las intrigas de sus hermanos vencidos y en el 790 de la
revuelta yemení de Tortosa, se produjeron hechos de armas entre los astures y los andalusíes. Las más
importantes acontecieron en tiempos de los reyes Bermudo I "el Diácono" y Alfonso II "el Casto".
En el 791, el rey Bermudo I es derrotado en las cercanías de Villafranca del Bierzo, en la llamada batalla de
Burba, por lo que abandona el trono, abdicando en su hermano Alfonso II el Casto" y se reintegró a la vida
monástica.

Alfonso II "el Casto" fue un rey de larga experiencia en el gobierno, pues desde el 791 reinó hasta el 842, siendo el rey asturiano de mayor recorrido. En el primer año de su reinado, posiblemente queriendo marcar un antes y un después, traslada su Corte Oviedo.

En el año 794 el general ‘Abd al-Malik
al mando de las tropas de HiŠãm I penetra
en el territorio astur y llega hasta Oviedo,
la saquea e incendia. Alfonso II "el Casto"
permanece impasible en un primer momento,
pero trama una estrategia que se fraguará
en tenderle una emboscada en una zona pantanosa
o de "lodos" de ahí el nombre de "batalla de
Lutos" donde le infligió una severa derrota a las tropas del emir.
Recientemente, se ha encontrado una inscripción árabe en un abrigo de las montañas de un soldado huido de la
derrota. Un año más tarde 795, de nuevo ‘Abd al-Malik ataca Oviedo.
Batalla de Burba contra Bermudo I "el Diácono" 791
Saqueo de Oviedo en tiempos de Alfonso II "el Casto" 794
Batalla de Lutos vence Alfonso II "el Casto" 794
Saqueo de Oviedo 795
Al-Hakam I (796- 821)
Reinó en al-Andalus desde 796 hasta 821, un total de 25 años. Al igual de HiŠãm I, su padre, no era primogénito
sino segundogénito, su hermano ‘Abd al-Malik que se llamaba igual que el general de su padre que como
sabemos atacó Oviedo dos veces, fue separado de la línea dinástica por HiŠãm I y lo encarceló durante 17 años
hasta su muerte en presidio.
Todo su reinado se desarrolló en tiempos de Alfonso II "el Casto" de Asturias. También en su tiempo se
descubrieron los "restos del apóstol Santiago" en Iria Flavia y comenzó el fenómeno peregrino de la
Cristiandad en el norte de la Península.

"El motín del Arrabal " de Sequnda del año 818, en
sus varias razones nace en tiempos previos con el
aumento del gasto tanto suntuario como, sobre todo,
militar. Sobre esta situación de presión fiscal elevada
e injustamente repartida sobre los mozárabes y sobre
todo los mawlas, se le llamaron "los silenciosos" a no
habar árabe, se suma la actividad fortalecedora de la
revuelta de algunos alfaquíes, al considerar que se
vulneraba la Ley, cobrando impuestos ilegales en un
contexto de vida "disipada" del emir.
Aunque el emir era un hombre piadoso, trató con mano dura las revueltas, creándose un estado de terror.
Potenció el tránsito de mozárabe a muladíes mediante determinado beneficios lo que fue tomado como
insuficiente por unos, discriminatorio por otros y descontento por casi todos. Su respuesta fue la represión a
través del terror. Pero para poder ejecutar esta política era necesario contar con los elementos de represión
suficientes y leales a su persona por lo que creó un ejército mercenario que debió pagar, es decir, se tradujo en
mayores impuestos para sus súbditos.

En los años 793 y 803 al-Hakam I atacó Álava y Lisboa. No sólo tuvo revueltas populares alentadas por
alfaquíes sino que sus propios caudillos y familiares destacados en puntos estratégicos de la marca inferior,
media y superior, Mérida, Toledo y Zaragoza confabulaban contra él. Sin embargo en esta ocasión no utilizó su
mano de hierro sino que con habilidad diplomática desbarató la revuelta.
También, a pesar de ser un hombre piadoso, el emir al-Hakam, no amplió la mezquita aljama de Córdoba,
posiblemente porque los problemas y revueltas a las que tuvo que hacer frente lo impidieron. Que todos los
omeyas ampliaran la mezquita iniciada por ‘Abd al-Rahmãn I se relaciona con la necesidad de acoger el
aumento de conversiones y el seguimiento de la corriente jurídica mãlikí de Medina que impide la existencia de
más de una mezquita aljama.
‘Abd al-Rahmãn II
Durante el siglo IX, desca sobre todos el emir Abd al-Rahmãn II. Fue una época orientalizante, trayendo de
Persia cultura, usos y costumbres. Llenó de organización administrativa Córdoba, pero también de protocolo y
boato orientales. Estos gustos refinados y suntuarios conllevaron un aumento relevante de los gastos por lo que
fue necesario mantener una actividad recolectora de botín, por tanto aceifas y un aumento de los impuestos,
cargando la mano recaudadora sobre los "no creyentes" -judíos y cristianos- y sobre los musulmanes no
árabes-.
La doble orientación de botines e impuestos lograría que el Emirato Omeya se convirtiese en la mayor potencia
política de occidente, pese a que los descontentos por la presión tributaria y por el proceso de "aculturación" a
que estaban siendo sometidos. Presión fiscal y aculturación que encendieron la mecha de las revueltas de
muladíes, mozárabes y mawlas que sobre todo se expresarán en los periodos emirales posteriores con
Muhammad I, al-Mundir y ‘Abd Allãh.

Abd al Rahmãn II se casó con al-Shifa, de quien tuvo un hijo llamado Mohammed y quien a la postre será su el
sucesor como Mohammed I. En el periodo emiral de ‘Abd al-Rahmãn II varios personajes adquirieron gran
relevancia, mientras el emir quedaba envuelto en un velo de misterio oriental, que lo hacía estar entre lo
humano y lo divino. El alfaquí Yahya, el músico bangalí Ziryab y Tarub y el eunuco Nasr fueron en gran
medida protagonistas de la historia.
“Las aldeas de al-Andalus aparecen en medio de la verdura de los
vergeles como perlas blancas engarzadas en esmeraldas”
Ibn al-Hammára siglo XI.
En tiempos de ‘Abd al-Rahmãn II aparecen restos epigráficos en cúfico arcaico, con poca labra, algunos resaltes
y formularios austeros, concordante con las epigrafías omeyas de oriente. También en estos tiempos de ‘Abd al-
Rahmãn II tomó una gran preeminencia el eunuco conocido como "el gran eunuco" Nasr Abu l-Fath quien
llegó a controlar toda la administración de al-Andalus. Ganó un gran prestigio al dirigir la campaña militar
contra la invasión normanda del 844 en Sevilla. Llegó a generar recelos en los mawãlî omeyas y en el hãÿib Îsà
b. Šuhayd, a quien consiguió derribar.
Cuando se planteó la sucesión del enamoradizo y fogoso emir ,se plantearon dos bandos, los que apostaban por
el primogénito y los que lo hicieron por el segundogénito.
| Aspirante | Madre | Apoyo | Lugar dinástico |
| Mohammed | al-Shifa (esposa) | Îsà b. Šuhayd | Primogénito |
| ‘Abd Allãh | Tarûb (favorita) | Nasr Abu l-Fath | Segundogénito |
Nasr llegó a ser tan osado que organizó el asesinato del emir para apoyar a su pupilo en la sucesión. Fue
descubierto, pago consu vida y el aspirante apartado.

En los primeros tiempos del siglo IX nació y se desarrolló el reino de Navarra con el líder natural Iñigo Arista o
sólo "Arista" llamado así por su carácter. Íñigo Arita se enfrentó en aquellos primeros tiempos tanto con los
musulmanes de al-Andalus como con los carolingios. Murió en el 852 en el mismo año que lo hizo ‘Abd al-
Rahmãn II.

Mohammed I (852-886)
Cuando Mohammed I llegó al poder, tras la muerte de ‘Abd
al-Rahmãn II, hacía dos años que en el reino de Asturias
reinaba Ordoño I. Durante su reinado accedió al poder el
carolingio Carlos "el Calvo" y en el Condado de Barcelona
Guifré "el Pelós", las decisiones que ambos formularon el origen de Catalunya. En Navarra se consolidó la
dinastía Arista. Mohammed I conoció el dulce sabor de la victoria al vencer a Ordoño I en la batalla de
Guadalcete en el 854 contra el ejército mandado por
el hermano del rey
astur el conde Gatón del Bierzo.

De nuevo le sonrió el éxito la batalla de la
Morcuera en el año 865.
Apresó Mohammed I al hijo del caudillo
de Pamplona García Íñiguez, llamado
Fortún “El Contrahecho”, y lo mantuvo
en Córdoba. Fortún se adaptó tan bien al
cautiverio cordobés que hizo traer a su familia y
entregó a su hija Oneca en matrimonio con
el hijo del emir, quién en el futuro será ‘Abd Allãh (abuelo de Abd al-Rahmãn III). Sin embargo, Mohammed
I en plena madurez como gobernante, tragó el polvo de la derrota ante Alfonso III "el Magno" en la batalla
de la "Polvararia" en el 877. Pero lo más relevante en el periodo emiral de Mohammad I y sus sucesores
inmediatos es la aparición de rebeldes en varias zonas del Emirato que llegaron a ser tan relevantes que el
poder emiral en muchas épocas se circunscribió a la propia Córdoba y cercanías. Se trató de un periodo
conocido como la "fitna del emirato" para diferenciarla de la "fitna del califato" la que acabará con la
dinastía omeya de occidente.
A la vez que personajes locales indígenas se rebelaron del poder emiral, se produjeron una especial forma de
rebelión en la propia Córdoba, se trata del fenómeno de los mártires cristianos. Así, sólo un año más tarde de
su llegada al poder, Mohammad en el 853 comenzó a sufrir las acciones de Eulogio y su maestro Álvaro de
Córdoba, autores de textos que promovían el martirologio cristiano mediante la expresión de ofensas públicas
contra la fe musulmana y obligando por provocación a que los cadíes debiesen intervenir y condenar a
muerte a los ofensores. La suma de tributación creciente y las conversiones al islam masivas, muchas de ellas
como consecuencia de la aculturación, de las expectivas de mejor tratamiento fiscal y de los matrimonios
mixtos, sobre todo de mujeres, el cristianismo cayó en una declive relevante lo que favoreció respuestas
desesperadas como los mártires o los rebeldes.
El periodo de Mohammad es de crisis económica, lo que se aprecia en la reducción sensible de la acuñación de
moneda. La gran crisis de financiación en gran medida se debió a la proliferación de rebeldes que aplicaban
sus propios tributos a los lugareños no entregándolos al emir y también al infortunio de coincidir con años de
sequía.
Declaró el emir Muhammad rebelde el muladí ‘Umar b. Hafsûn en el 879, quien sería un verdadero
quebradero de cabeza tanto para Muhammad I, como para sus sucesores.
Al-Mundir (886-888)
El emir al-Mundir, era hijo de Mohammad I y hermano de su sucesor ‘Abd Allãh. Tuvo un reinado muy breve
tan sólo dos años entre el 886 y el 888. Parece ser que tanto al-Mundir como ‘Abd Allãh eran primogénitos,
pues nacieron el mismo año pero de madres distintas.
Enfrentado con Ordoño I, sin embargo tuvo un corto reinado de dos años, centrando sus esfuerzos en la lucha
contra los rebeldes liderados por ‘Umar b. Hafsûn cuyo cuartel general se encontraba cerca de Ardales en los
riscos de la sierra y junto al río Guadalhorce “Bobastro”.
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Bobastro "el refugio de Omar b. Hafsum"
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Omar en este paraje de complicado acceso y sobrevolado por águilas reales creó su núcleo de resistencia, incluso construyó una de las pocas iglesias rupestres de España. |
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Omar era muladí, y se rebeló contra la vida y ordenamiento omeya de Córdoba. |
Cristiano, nacido en Parauta y convertido al Islam, fue apóstata después. Por tanto su apostasía afecto a ambas religiones |
Logró el control de una zona de gran extensión dentro del Emirato omeya, desestabilizar el poder emiral durante largos periodos de tiempo |
Al-Mundir se tomó el caso del rebelde como una afrenta personal todas las acciones de Umar, por lo que él en
persona fue a Bobastro a guerrear, falleciendo en esta acción, aunque no se descarta que fuera asesinado por su
hermano y sucesor ‘Abd Allãh. Los jefes del ejército de este último le aconsejaron enterrar al emir muerto en el
propio Bobastro, sin embargo Abd Allãh lo portó a Córdoba para enterrarlo en el mausoleo de los emires del
alcázar de Córdoba y encargarse el mismo de la dirección de los ritos funerarios como es obligatorio a los
sucesores.
Se las debió ver con Alfonso III "el Magno", tanto él como Abd Allah y con el príncipe Abd al-Rahmãn cuando
ya colaboraba en las tareas de gobierno con su abuelo el emir Abd Allah, pues Alfonso III fue un gran rey
astur de larga permanencia en el trono, desde 866 hasta el 910.
‘Abd Allãh (888-912)
Sucedió a su hermano al-Mundir y ejerció el poder durante 24 años de reinado. Tuvo que encargarse de varias
rebeliones por lo que fue un emir duro que se las vio con ‘Umar b. Hafsûn. No siendo posible la derrota de éste
por las armas, llegaron Hafsûn y el emir a un pacto por el que se convertía el líder rebelde en algo parecido a
un walí en su zona de influencia, la zona del Guadalteba, Mijas, Archidona. Umar era poco de fiar y traicionó
al emir poniéndose en contacto con el walí de Kairuán para lograr su apoyo y abarcando
territorio similar a las provincias de Málaga, Granada y Jaén.
‘Abd Allãh, hijo de la favorita de Mohammed I, llamada Tarûb era un hombre extremadamente duro y que veía
intrigas y traiciones por doquier, no sabemos con seguridad si todas fueron ciertas, pero en cualquier caso su
mano fue de hierro. Así mandó ejecutar a su hijo Muhammad y supuesto sucesor por sospecha de traición y
crió y educó personalmente a su nieto, e hijo del fallecido, quién a la postre sería el gran ‘Abd al-Rahmãn III.
En sus últimos dos años debió enfrentarse con el rey leonés García I, hijo de Alfonso III "el Magno" y con
Sancho Garcés de Pamplona. Éste último que reino 905 l 925 debió enfrentarse tanto con ‘Abd Allãh como con
‘Abd al-Rahmãn III.
Abd al-Rahmãn III, el último emir de Córdoba
Reinó como emir entre el año 912 y el 929 en el que siguió en el poder pero como primer califa omeya de
occidente. Centrándonos en el periodo emiral, alcanzó tan dignidad cuando sólo contaba 22 años de edad,
pues como veremos se produjo un salto generacional. Abd al-Rahmãn III era hijo del príncipe Mohammad y
Muzna. Mohammad era hijo del emir Abd Allah y potencialmente su sucesor. Traicionó a su padre y fue
ejecutado por Abd Allah, quien tomó bajo su propia dirección la formación de su nieto Abd al-Rahmãn.

Abd al-Rahmãn III era bajo de estatura, de piernas cortas
y de pelo rubio y ojos azules heredados de su madre.
Puso en vías de solución la revuelta de Omar ben Hafsum
y logró la pacificación de un emirato. Siguiendo las
enseñanzas de la Profesora Gómez Moreno de la
Universidad de Málaga en su especialidad Geografía de
Andalucía, nos ilustra el fenómeno del rebelde con las
siguientes palabras:
"Así pues, al menos hasta el s.IX, la heterogeneidad del poblamiento fue la tónica dominante, con una escasa aculturación de los muladíes, a veces sublevados en revueltas. Esta heterogeneidad explicaría la dialéctica fuerza centrífuga-fuerza centrípeta, puesta de manifiesto por la brevedad de control único del territorio (sólo asegurado por Abderramán II y Abderramán III), con la fuerza centrífuga impulsada por la diversidad étnica así como por la sucesiva llegada de nuevos contingentes de población magrebí o por sublevaciones muladíes como la de Omar Ibn Hafsun. Respecto a este último cabe destacar como su estado se ubicó en una de las grandes unidades naturales de la región: el conjunto Subbético-Surco Intrabético que le proporcionaba a la vez buenas tierras, una vía rápida de comunicación y refugios montañosos defensivos."
Pero, en líneas generales, la articulación y desarticulación del espacio político andalusí tuvo subyacente una cierta continuidad de la organización una cierta continuidad de la organización productiva, continuidad que parte de la base romana y que, sobre todo en el caso de Andalucía Or. será claro precedente de los paisajes y actividades de la Edad Moderna.
Nos puede servir como eslabón entre el poblamiento y la producción el sistema de poblamiento. Dentro de éste hay que distinguir entre la organización administrativa y la del poblamiento "sensu estricto". La primera se basaba en la articulación entre cora, "iqlim"y "yuz". La cora, heredera del sistema hispanorromano, tenían como base la ciudad y su región de influencia. Este área de influencia se subdividía en unidades más pequeñas:
- el "iqlim", o unidad administrativa y fiscal de base agrícola, con agricultura intensiva y densamente poblada.
- el "yuz", o zona de poblamiento de base tribal, orientada hacia la ganadería (y por tanto con abundantes pastizales, y que gozaría de un régimen peculiar, consistente en una explotación de carácter comunitario exenta de ciertos tributos,(2).
Prof. Gómez Moreno (Universidad de Málaga)
La economía mejoró aunque en el periodo califal lo haría aún más. El comercio se intensificó con todo el
Mediterráneo sobre todo en lo tocante a objetos de lujo o suntuarios, si bien, sólo estarían al alcance de las
clases más adineradas. De peor catadura, pero sin duda común a muchos reinos de la época, el tráfico de
esclavos fue una de las fuentes importantes de ingresos.
Sufre los saqueos de los Castillos de Évora y Alange por Ordoño II entre los años 914 y 924. Así como los
ataques de Sancho Garcés I de Navarra.
Especial relevancia en su periodo emiral es la gran victoria en la batalla de Valdejunquera en el 920 sobre la en
las cercanías de Pamplona en un ataque lanzado por el emir y alianza defensiva entre Ordoño II de León y
Sancho Garcés I de Navarra.
En los dos primeros años del reinado de Abd al-Rahmãn III tuvo enfrente al rey leonés García I (910-914), hijo
de Alfonso III "el Magno".
En el año 917, las tropas emirales al mando de Ahmad ben Abda sufren una derrota ante Ordoño II en San
Esteban de Gormaz.
En el año 918 Sancho Garcés I de Navarra atacó Nájera, Tudela y Valtierra haciendo retroceder los ejércitos
andalusíes.
Tras las dificultades para tener éxito en las aceifas, el emir adoptó un cambio sustancial en la estrategia y táctica
militar, cambiaria las aceifas -correrías estivales-, por las campañas -ataques muy organizados con unos
contingentes enormes de hombres que ahogarían a los enemigos.
Primera campaña: batalla de Valdejunquera en el 920, junto a Muez y Pamplona. Inflingió una fuerte derrota a
Sancho Garcés I de Navarra que debió apresurarse a socorrer a la capital Navarra. Fue ayudado, aún sin éxito
por Ordoño II de León. Degolló a todos los prisioneros y arrasó todos los campos por los que pasó.

Dos años
después, Ordoño y Sancho Garcés I
recuperaron
Nájera y
Viguera.
A la muerte de Ordoño II, Abd al-
Rahmãn III desarrolló la Campaña
de Pamplona, que se saldó con
grandes pérdidas, la destrucción de
Tudela y la derrota de Sancho
Garcés I en la batalla del río Irati.
Llegó a Pamplona que la arrasó..
Ante el avance de los fatimíes, que se
había declarado califato en el norte de África y ponían en entredicho
tanto la supremacía omeya en a región como en el Mediterráneo y el acceso a las fuentes de metales precioso y
al intercambio comercial caravanero, Abd al-Rahmãn III decidió en el 929 declarase Califa, "Príncipe de los
creyentes". Comienza así un nuevo capítulo de la historia de al-Andalus, la del Califato de Córdoba.
FIN