Novela histórica y otras obras
Francisco Fortes
www.medieval-spain.com
| Título | Valoración personal 0-10 | Autor |
| Los cátaros, la herejía perfecta | 7 | Stephen O'shea |
| El Manuscrito Carmesí | 7 | Antonio Gala |
| Las mujeres del rey Católico | 6 | Fernando Vizcaíno Casas |
| Las naranjas del Profeta | 7 | José Manuel Gutiérrez Moreno |
| El Mozárabe | 9 | Jesús Sánchez Adalid |
| La ciudad de Dios | 9 | Jesús Sánchez Adalid |
| Juana "la Loca". La cautiva de Tordesilla. | 9 | Manuel Fernández Álvarez |
| La Judía de Toledo | 7 | Lion Feuchtwanger |
La valoración es estrictamente personal por lo que no tiene por qué coincidir con la opinión de otros lectores. Sí he tenido en cuenta la preparación histórica, su profundidad, la hilazón histórica y literaria, la calidad como texto literario y el interés que ha suscitado en mí continuar con la lectura.
Los Cátaros, la herejía perfecta Stephen O'she
Editorial Byblos (Ediciones B) 2005
Comentarios: Los hechos que se narran se sitúan en los primeros años del siglo XIII, es decir, en el periodo de la "Plena Edad Media". La Iglesia Católica era una entidad fuerte con importantes anclajes en lo terrenal y político, habiendo pasado de una actitud defensiva, en los siglos anteriores al siglo IX, a una actitud agresiva contra los que osasen ponerle en dificultades. Dos eran los asuntos candentes en aquellos tiempos: por una parte los litigios con el Islam y, por otra, los movimientos reformistas de mayor o menor enjundia que cimbreaban los propios cimientos doctrinales y de poder de la Iglesia.
A comienzos del siglo XIII la situación con el Islam tenía dos puntos geográficos claves: la península Ibérica y Tierra Santa. En esta última ya se habían producido tres cruzadas con suerte dispar. En la península Ibérica, había una cierta calma tensa, pues el dominio almohade era intenso y alcanzaba a la mitad de la península tras las victoria del califa Yusuf II (Abú Yusuf al-Mansur) en la batalla de Alarcos en el año 1195. Allí, en el gigantesco proyecto de ciudad palatina de Alfonso VIII de Castilla, los ejércitos del rey castellano "el Noble" serían masacrados y su proyecto abandonado. Sin embargo, el califa fallecería en los siguientes años siendo sucedido por su hijo al-Nasir, quien estaría ávido de rememorar en su persona los laureles guerreros de su padre. Por otra, Alfonso VIII, dolido en lo más profundo por la derrota de Alarcos y con la imprescindible ayuda de la Iglesia, puso en marcha una cruzada que se sustanciaría en la gran victoria de "las Navas de Tolosa" en el año 1212.
En el solio de San Pedro se sentó uno de los grandes papas, Inocencio III. Culto, hábil, valiente, decidido, hombre de estado. A la vez que proyectaba el golpe definitivo a los almohades puso en marcha una cruzada en Francia, en la región del Oc, o Languedoc. El motivo era el auge que se había producido en aquellas tierras por parte de los seguidores de una visión reformista de la Iglesia, los "cátaros". Desde su amor por la pobreza, el rechazo a jerarquías, la igualdad de la mujer, el abandono de los sacramentos de Roma que fueron sustituidos por un sacramento único "el consolamentum", el acceso a la dignidad de clérigos de las mujeres "perfectas" o el amor libre, constituían una verdadera andanada a las raíces de opresión y terror en los que se basaba el poder espiritual y terrenal de la Iglesia del siglo XIII. Fueron miles las víctimas de la represión de la Iglesia en el Languedoc, destacando entre ellas la muerte del rey aragonés Pedro II, paradójicamente conocido por el sobrenombre y titulo de "el Católico" y pieza clave de la victoria cristina en las Navas de Tolosa. Políticamente, volvió funcionar la conexión o alianza del papado con los reyes de Francia que tan buenos réditos dio en el pasado a ambos, desde la conexión de los francos de Pipino el Breve y el papa Zacarías en el 751, a la coronación de como emperador de Carlomagno, hasta llegar a la matanza cátara que nos ocupa.
La novela de Stephen O'she está escrita con un lenguaje directo, periodístico, de cronista; fácil de leer y muy documentada. El lector penetra en el ambiente de la época y tiene los suficientes elementos históricos transversales que le permiten construir el andamiaje histórico propio para conocer bien la época y los hechos que padecieron los cristianos heréticos conocidos como cátaros y disfrutar de la lectura. No se trata de una literatura depurada, en la que el autor se haya recreado en la palabra elegida, sino es un documento histórico novelado que será del gusto de la mayoría de los lectores y les permitirá conocer mejor este periodo apasionante de la historia de la Plena Edad Media en Europa.
El manuscrito Carmesí Antonio Gala
Editorial: Planeta
Las mujeres del rey Católico Fernando Vizcaíno Casas
Editorial: Planeta
Comentarios: Fernando "el Católico" nació en SOS (Zaragoza) en el año 1452. Era el hijo del segundo matrimonio del rey Juan II de Aragón con Juana de Foix. Fernando era el "ojo derecho" de su padre y tuvo en su madre una defensora a ultranza de sus intereses, unas veces legítimos y en otros no tanto. No estaba llamado a reinar, pues antes de él en la línea sucesoria se encontraba su hermanastro Carlos, el príncipe de Viana. Éste, fruto del primer matrimonio de su padre con Blanca de Navarra, sufrió la persecución de su madrastra y su propio padre hasta que murió en extrañas circunstancias, no del todo aclaradas. Como consecuencia de la sospecha de asesinato del heredero, se produjo un levantamiento en Cataluña contra Juan II de Aragón, que acabó con el sometimiento del propio rey a las exigencias de los catalanes.
Casó Fernando de Aragón el 19 de octubre 1469 con la princesa Isabel de Castilla y formaron la pareja regia más importante de la baja Edad Media y tránsito al Renacimiento. El 19 de octubre de nuevo, pero esta vez de 1505, un año después de la muerte de Isabel la Católica en Medina del Campo el día 26 de Noviembre de 1504, se volvió a casar el rey Fernando con Germana de Foix. El rey Católico murió en 1516, sobreviviendo en 12 años a su amada Isabel.
Fernando II de Aragón y V de Castilla, fue un excelente rey: un gran guerrero, hábil político y diplomático, sin embargo, todo ello fue posible porque tuvo la capacidad humana necesaria para someterse en muchas ocasiones a Isabel, la reina-propietaria de Castilla. Pese a que al parecer el amor entre Isabel y Fernando fue verdadero y profundo y que sobre las convicciones religiosas de ambos no cabe poner reparo alguno, Fernando fue un rey de su tiempo, por lo que no anduvo remiso en lances de amor extraconyugal; de ahí la existencia de bastardos como "Alfonso de Aragón", hijo de doña Aldonza Roig y de Ivorra. El pequeño Alfonso pronto tuvo solucionado su futuro, al ser reconocido, de ahí su nombre "de Aragón" y pronto también llegaría a ser arzobispo de Zaragoza, lo que "curiosamente" no mermó su capacidad procreadora, pues tuvo siete hijos el ilustre prelado. Sin lugar a dudas, Alfonso de Aragón tuvo en cuanto a asuntos de bragueta los ejemplos necesarios por parte de padre y se aplicó en seguirlos.
Fernando Vizcaíno Casas, escritor ya fallecido y cuyos lectores se han contado por cientos de miles o millones, con su magistral narrativa, plena de documentación y gracejo socarrón, nos lleva por el intrincado mundo sexual del rey Católico, en una época en la que arzobispos, papas y reyes competían en barraganas y bastardos.
La judía de Toledo Lio Feuchtwanger
Editorial: Clío Narrativa y Edaf narrativa bolsillo
Comentarios: Gran novela. Trabajo enorme de documentación y gran cuidado en la elaboración. Nos descubre las pasiones humanas de un rey, de un hombre. Las contradicciones del amor pasional, las convicciones religiosas y la política. Musulmanes, judíos y cristianos coexisten en Toledo en los años previos y meses posteriores del desastre de la batalla de Alarcos en 1195. El sentido caballesco se enfrenta al poderío musulmán el momento y la practicidad juiciosa judía.
Trama:
La historia narrada se desarrolla en las década finales del siglo XII. El rey castellano Alfonso VIII "el Noble" vive en Toledo, su esposa la reina Leonor de Plantagenet lo hace en Burgos con sus hijas y el único heredero varón, que morirá pronto dejando al reino sin heredero. Castilla disfruta de un periodo prolongado de paz por una tregua firmada con el califa almohade Abú Yaqub al-Mansur. En la firma de la paz había participado el judío islamizado amigo y colaborador del califa Ibrahim de Sevilla, quien con su traslado a Toledo se convertirá en don Jehuda Ibn Esra, de la casa de David, un habilísimo negociante inmensamente rico. Don Jehuda llevará a Toledo a sus hijos Alazar y Raquel, ambos entrarán de diversa forma en la órbita del rey. El judío apóstata, mesumad, será propuesto por la reina Leonor y con el apoyo de Don Manrique de Lara como Escribano mayor para sacar adelante las cuentas del reino, embarcadas en el descalabro contable en un reino enlodado por el atraso productivo y la dependencia financiera de las aportaciones difíciles de los Grandes de Castilla. Don Jehuda, en ese momento aún musulmán, se irá a Toledo para recuperar lo que era suyo y de su linaje, para recuperar la fe de sus mayores, su nombre y su casa. Se irá con todas las riquezas que acumuló en Sevilla y se convierte en el verdadero artífice de la recuperación económica de Castilla. Durante ese tiempo debe, mediante multitud de trucos apaciguar los deseos insensatos de guerra de Alfonso, quien le desprecia y admira a un tiempo. Para colmo, el rey se enamora perdidamente de Raquel a quien la hace su barragana y la instala en la Galiana a la orilla del Tajo. Alfonso se encierra en el amor de Raquel, con el sufrimiento de don Jehuda, de la reina Leonor, de los Grandes de Castilla y de los representantes eclesiásticos, por un lado el metropolitano de Toledo don Martín y el canónigo don Rodrigue. Don Jehuda instalado en el antiguo castillo de los Ibs Esra, que durante muchos años perteneció a los Castro vasallos del y de Aragón y señores feudales de Albarracín, crece en poder y en odio hacia su persona. La reina en los primeros momentos no dio la suficiente importancia a la relación de su esposo con Raquel hasta que se convence de lo profundo de los sentimientos y no los tolera. Digna hija de su madre, la reina Elionor, madre de Ricardo Corazón de León, es una hábil política: pacta una alianza con Pedro II de Aragón y lanza a Alfonso a una cruzada contra los almohades mediante las presiones del papa y el metropolitano. Cae el rey en la trampa, se aleja de Toledo, se aleja de su amada y de su Escribano y es vencido en la batalla de Alarcos, de donde debe huir para salvar la vida. Para cuando el rey llega a Toledo estigmatizado por la derrota, Castro ha sido encargado por la reina de mantener el orden en la ciudad, de defender a la mayoría aunque tenga que entregar a las turbas a algunos -ésta es la gran traición sibilina que Leonor a tendido para quines tanto habían hecho por su reino: los Ibs Esra. Castro mata a don Jehuda y deja que los exaltados y sedientos de violencia maten a Raquel. La venganza de la reina por la infidelidad del Alfonso ha sido consumada. Los musulmanes siguen conquistando hasta el norte de Castilla y rodena Toledo, sólo la suerte que le había sido tan esquiva salvará par siempre a la capital del reino. Una revuelta en el norte de África obliga a volver al califa con su ejército. Doña Leonor había logrado la muerte de la judía de Toledo, pero no el afecto de Alfonso, quien sí se lo tuvo mientras no atentó contra lo que más quería: su judía Raquel. Leonor debe marchar a Burgos a lamer su herida. En los momentos finales, Alfonso reconoce el papel de don Jehuda, quien había sido enterrado de forma miserable. La Galiana, el Huerto de Rey, quedaría vacío, sin contenido, para que la maleza borrase la infamia que allí se hubo cometido en nombre de la política y las bajas pasiones contra el amor de un hombre y una mujer.
El mozárabe Jesús Sánchez Adalid
Editorial
Comentarios:
Trama:
El alma de la ciudad Jesús Sánchez Adalid
Editorial: Planeta
Comentarios: Premio Fernando de Lara de novela 2007.
Trama: